ISSN 2618-5628
 
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Historia    
Biografía, Domingo Cabred    
     

 
Biografía Domingo Cabred: un gran olvidado
 
Bermudez, Guillermo
Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA)
 

 

Nota editorial: Este artículo fue originalmente publicado en la Revista Argentina de Clínica Psicológica IV (1). Agradecemos el permiso para su reproducción.

 

Nota del autor: Un especial reconocimiento al Dr. Felipe Villagra Bello, quien me enseñó a valorar la obra del Dr. Domingo Cabred y me acercó el libro de Moisés Malamud Domingo Cabred, Crónica de una vida consagrada a luchar por la atención médico-social de los argentinos, Ministerio de Cultura y Educación, Agosto 1972, del cual he tomado la mayor parte de los datos que componen este artículo.

 

A fines del siglo XIX la atención médica del país era de una precariedad difícilmente imaginable en la actualidad, a pesar de la profunda crisis y la involución que sufre la salud pública en nuestros días. En aquella época, el desamparo de la gente humilde era total y la asistencia sanitaria un grave problema para todos los sectores de la sociedad. En las provincias de Chaco y Neuquén no existía una sola cama hospitalaria. Los pocos hospitales de la Capital y de las ciudades más importantes del país no alcanzaban a cubrir los requerimientos mínimos de atención y la mayoría de la gente del interior no podía pagar siquiera el costo de sus traslados a un centro asistencial. La mortalidad infantil era del 125 por mil en la Capital Federal. La tuberculosis, el paludismo, la sífilis, la lepra, el cólera, el alcoholismo, y las enfermedades mentales eran flagelos imposibles de combatir.

En este marco histórico se desarrolla la gigantesca obra creadora del Dr. Domingo Cabred, sin duda uno de los más grandes médicos de la historia argentina, y como corresponde a este país sin memoria, uno de sus grandes olvidados. Con su lucha, que duró más de 40 años, transformó el panorama sanitario argentino dotando al país de más de 10.000 camas para atender las afecciones que más incidían en la problemática médico-social de su tiempo. Con una impresionante energía planeó, fundó, construyó y dirigió cada uno de los nuevos establecimientos que fue diseminando a lo largo y a lo ancho del país.

Domingo Cabred nació en Paso de los Libres en 1859, obtuvo su título de médico a los 21 años, fue figura pe prestigio en el Buenos Aires de principios de siglo como eminente psiquiatra, director del Hospicio de las Mercedes, Profesor Titular de Psiquiatría en la Facultad de Medicina y brillante sanitarista. Fue Vice-Decano de la Facultad de Medicina durante los Decanatos de los Dres. Enrique Bazterrica y Luis Güemes y Presidente de la Academia de Medicina en 1917.

Hombre del interior, conocía profundamente el estado sanitario argentino.

Realizó viajes de estudio por Europa conociendo Suiza, Alemania, Escocia y Francia, donde aprendió los más modernos aspectos de la técnica asistencial de su época y a su regreso los puso en práctica al desplegar su inmensa obra.

Poseedor de una sólida formación cultural y filosófica, fue impactado por la vida del Hospicio de las Mercedes, único manicomio para varones existente en el país. Durante tres años fue practicante en el Manicomio de Mujeres, dos años fue médico interno del Hospicio y durante seis años su Sub-Director. En el año 1892 obtuvo por concurso la Dirección del Hospicio. Al decir de Moisés Malamud "la Psiquiatría fue el punto de partida para la iniciación de sus planes sanitarios".

En 1893 se hizo cargo de la Cátedra, transformando la enseñanza de la Psiquiatría al agregar al aspecto nosográfico el estudio clínico y anátomo-patológico. En su segundo viaje a Europa, en 1896, estudió la organización de las Cátedras de Psiquiatría y envió desde Berlín el modelo que el Profesor Sommers aplicaba en Giessen, Alemania, donde se hacía incapié en la anatomía patológica buscando establecer la relación causa-efecto entre síntoma y lesión orgánica.

Compró con su dinero todo el instrumental necesario para el funcionamiento del instituto que pensaba crear. A su regreso, gestionó ante el Intendente Bullrich y luego ante las autoridades nacionales la construcción del Instituto de Psiquiatría. El trámite duró 14 años y fue inaugurado el 29 de noviembre de 1910. Donó su sueldo de Profesor para que fuera contratado el Dr. Cristofede Jakob, notable histologísta alemán que luego se transformaría en el padre de la Escuela Neurobiológica Argentina. Las investigaciones clínicas, anatómicas y psicológicas que se realizaban contribuyeron a formar a una generación de alumnos de Cabred que figuran en la historia de la Psiquiatría Argentina, como Ameghino, Borda, Bosch, Brandam, Obarrio y Vidal Abal, entre otros.

Pero como Director del Hospicio de las Mercedes, Cabred había vivido a diario el penoso cuadro del hacinamiento de los enfermos internados, la carencia de medios para su tratamiento y la ausencia de las más elementales condiciones de higiene. En su primer viaje a Europa en 1889, Cabred quedó impresionado por el funcionamiento de la Colonia de Alt. Scherbitz en Alemania, sumado al conocimiento de que los pobladores de Gheel -en Bélgica- trataban a sus enfermos mentales en un ambiente de libertad y trabajo, y que desde mediados del siglo XIX en Escocia se utilizaba un método de tratamiento en libertad llamado "No restrain", que luego fue profundizado derribando los muros y suprimiendo las rejas, y que derivó en el sistema "Open Door" (de puertas abiertas). El conocimiento del resultado favorable obtenido con estos métodos de tratamiento lo impulsó a presentar, el 20 de agosto de 1894, un proyecto para la creación de una colonia de alienados con el sistema "Puertas Abiertas". Luego de penosos trámites, el 21 de mayo de 1899 se coloca la piedra fundamental en un predio de seiscientas hectáreas en el partido bonaerense de Luján. El 15 de agosto de 1901 se recibieron los primeros pacientes del Hospicio de las Mercedes y ese mismo año, Cabred fue nombrado Director.

Pero él no olvidaba las necesidades y miserias de su pueblo y las deplorables condiciones en las que se encontraba la salud de la población. Fue así que siendo asesor médico honorario del Ministerio de Relaciones y Culto durante la presidencia de Figueroa Alcorta, interesó al Ministro Montes de Oca sobre la realidad sanitaria del país. El funcionario envió un mensaje al Congreso el 17 de mayo de 1906 y el 26 de julio del mismo año, por ley 4953 se creó la Comisión Asesora de Asilos y Hospitales Regionales, de la que Cabred fue Presidente hasta el año de su muerte en 1929 y que funcionó con fondos provenientes de la Lotería de Beneficencia Nacional teniendo como fin la creación de hospitales y asilos regionales en todo el país. Esta Comisión fue el instrumento con que Cabred transformó la realidad sanitaria argentina. Inició entonces su inmensa tarea basándose en la creación de servicios de salud que dieran respuesta a enfermedades específicas, atendiendo las condiciones económicas de cada región del país. La Comisión Asesora contrató a arquitectos especializados en construcciones hospitalarias en Berlín y Berna, y los instaló con oficinas y viviendas en la Colonia Nacional de Alienados de Open Door. Cabred recorrió e inspeccionó terrenos en todos los rincones de la República teniendo en cuenta la extensión, la fertilidad, la cercanía de una estación ferroviaria, la existencia de agua potable, etc. Con el asesoramiento de químicos, geólogos, agrónomos e ingenieros, decidía cuál era el lugar más adecuado para tratar cada patología. La Comisión Asesora formulaba el plan médico-asistencial, construía, organizaba, dirigía y coordinaba las obras. Así, junto a la creación de las Colonias de Alienados y de Oligofrénicos, inició la lucha contra el alcoholismo, la lepra, el cólera, el paludismo, la tuberculosis, el cáncer, la atención de la desocupación, la asistencia a los menores abandonados y los menores delincuentes, en una tarea sin precedentes que golpea en la conciencia de quienes accedemos a su conocimiento a través de los años.

En 1965, año en que se conocieron los resultados del primer Catastro Nacional de Recursos y Servicios de Salud, existían 32.314 camas dependientes del Ministerio de Asistencia Social y Salud Pública. De esa totalidad, 10.755, o sea el 33%, correspondían a establecimientos fundados personalmente por Cabred. La lista que sigue enumera los establecimientos sanitarios puestos en marcha en su extraordinario esfuerzo creador.

Provincia de Córdoba:
-Asilo Colonia Regional Mixto de Alienados, Oliva.
-Sanatorio Santa María
-Hospital Común Regional del Centro, Bell Ville

Provincia de Chaco:
-Colonia Nacional de Dermatosos M. Aberastury
-Hospital Común Regional del Chaco, Resistencia

Provincia de Entre Ríos:
-Policlínico Regional del Litoral J.J. de Urquiza

Provincia de La Pampa:
-Hospital Común Regional de La Pampa

Provincia de La Rioja:
-Hospital Común Regional Andino Pte. Plaza

Provincia de Misiones:
-Hospital Común Regional de Posadas

Provincia de Río Negro:
-Hospital Común Regional de Río Negro, Allen

Provincia de Salta:
-Hospital Común Regional del Norte, Güemes

Provincia de Bs. As.:
-Colonia Nacional de Alienados, Open Door

-Asilo Colonia Regional Mixto de Retardados, Torres

Además, fundó:
-el Instituto del Cáncer

-el Reformatorio de Menores Abandonados y Delincuentes
-el Asilo Nacional Nocturno

En Capital Federal fundó establecimientos de atención ambulatoria:

Dispensarios antituberculosos:
-Dispensario Público Nacional

-Dispensario de La Boca
-Dispensario de Belgrano

En el interior:
-Dispensario de Corrientes

-Dispensario de San Juan
-Dispensario de Catamarca
-Dispensario de Santa Fe

El número total de camas en establecimientos fundados por el Dr. Domingo Cabred es de 11.885.

Para desplegar su inmensa obra tuvo grandes colaboradores y amigos como Eliseo Cantón, Gerónimo del Barco, Alfredo Palacios, Gregorio Aráoz Alfaro, Mariano Castex y Alfredo Lanari, entre otros. De Roca a Alvear, todos los presidentes argentinos le dieron su apoyo. No aceptó ser ministro ni senador; su autoridad moral era indiscutida y su influencia fue decisiva cuando en el Senado se trató la autonomía de las Academias Universitarias.

Luego de tantos años de innumerables contingencias, gestiones y luchas, Cabred tenía también sus enemigos entre los mediocres, los ineptos y los deshonestos, con quienes era implacable.

Disminuido físicamente desde 1916, año en el que sufre una hemiplejia, sigue aun trabajando. En los últimos años de su vida, luego de la muerte de su esposa, queda solo y enfermo. Cansado de luchar, muere el 27 de noviembre de 1929. El Gobierno ignoró su muerte. No hubo honras oficiales.

 
 
 
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