ISSN 2618-5628
 
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Historia    
Biografía, Gregorio Bermann    
     

 
Notas para una biografía intelectual: La experiencia de Gregorio Bermann. (1894-1972)
 
Ferrari, Fernando
Universidad Nacional de Córdoba
 

 

Introducción

La obra de Gregorio Berman ha sido reconocida como una de las más importantes de la Argentina teniendo trascendencia internacional (Vezzetti, 1996, Dagfal 2009, Argañaraz y col. 2007, Celentano 2006ª, 2006b, 2013, 2004; Ferrari, 2003, 2010, 2012; Scholten y Ferrari, 2018). Sin embargo, podemos decir que hasta el momento estos estudios no agotan ni la cuarta parte de lo que significó el impacto de su obra política y científica. Actualmente se ha funcionalizado su archivo personal en el Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Córdoba. Allí ya se cuentan con más de 9000 documentos que dan cuenta de los innumerables vínculos políticos y el impacto que tuvo en la psiquiatría latinoamericana e internacional. Por ello esta biografía es tan solo una invitación a demarcar los principales mojones de su historia intelectual y científica. Dividiéndola un tanto arbitrariamente en sendos períodos que van desde su inicial formación en el seno de la conocida generación del 80, pasando por su participación en la Reforma Universitaria, los avatares de la década del 30, la Guerra Civil Española, el post-peronismo y su final compromiso con la nueva izquierda tras los eventos de Cuba, en los años 60s, años del nuevo paradigma de la Salud Mental.

 

Bermann, el socialismo, el positivismo y la generación del 80

Gregorio Bermann nace en Buenos Aires como fruto del matrimonio polaco-judío de Santiago Bermann y Flora Levin. La numerosa familia que formaba parte de la pequeña burguesía comercial perteneciente a la tribu Levítica, en 1894, año del nacimiento de Gregorio, se instala en Buenos Aires. Bermann recibe parte de su enseñanza secundaria en el Colegio Sarmiento y parte en el Nacional de Buenos Aires (Fitó, 1998). Al ingresar a la universidad (1913) entra en contacto con Alicia Moreau y por su intermedio conoce a Juan B. Justo y a otros importantes socialistas, como Mouchet. Mientras realizaba numerosas actividades dentro de la universidad, en diversos servicios médicos [ver Nota de autor 1], obtenía su diploma de profesor en enseñanza secundaria [ver Nota de autor 2] y proseguía con sus estudios de filosofía. En 1914, año de inicio de la primera guerra mundial, se encarga de realizar los apuntes del curso de Biología del profesor Cristofredo Jakob, neurólogo alemán. Mientras, es partícipe de una intensa actividad política dentro del ámbito educativo, siendo miembro fundador tanto de la Comisión de Extensión Universitaria del Circulo Médico Argentino como del Centro de Estudiantes de Medicina de Bs. As., se desempeña también como presidente del Centro de Estudiantes de Medicina y de la Federación de Asociaciones Culturales (FAC).

Gregorio se había formado en el seno del positivismo del 80, y esta instrucción germinal estableció el núcleo duro que le acompañaría el resto de su carrera. En Bermann podemos encontrar uno de los primeros psiquiatras progresistas en adherir al psicoanálisis en un ambiente de recepción hostil. Ya que sus primeros contactos con la teoría del vienés datan de aquellos tiempos en los que la incorporación de la teoría de Freud se hacia a partir del tamiz de la crítica francesa de Janet. Dos grandes influencias que lo marcaron profundamente, por un lado, desde el positivismo encarnado en la figura de personajes como José Ingenieros, Horacio Piñero, Cristofredo Jakob, Aníbal Ponce, Nerio Rojas; por otro lado, una perspectiva anti-positivista contorneada en la figura de Alejandro Korn; y en particular el contacto, en 1916, con las clases que dictara Ortega y Gasset, impulsor del psicoanálisis desde la Revista de Occidente y otras iniciativas, aunque de un modo conflictivo.

Tanto Ingenieros, como Piñero, le dan a la psicología el tinte francés de la clínica (Klappenbach 2013), adoptada por la psiquiatría argentina para ganarse un lugar en el seno de la medicina. La psiquiatría estaba ligada a la educación y a la pedagogía, mediante la aplicación de la nueva herramienta psicológica de la psicoterapia. En la práctica psiquiátrica de Bermann se plasmará ese tinte reeducativo y de pragmática social que se le exigía a la psicoterapia. Algo que se puede observar en sus textos iniciales sobre el Determinismo en la ciencia y en la vida (Bermann 1920), en Toxicomanías (Bermann, 1926) y principalmente en los dos tomos sobre Menores desamparados y delincuentes en Córdoba (Bermann, 1933)

En el núcleo del positivismo, comenzó a vislumbrarse una grieta precipitada por eventos que afectaban al programa de progreso que se venía ostentando desde la generación del ‘80. El fenómeno tomaba expresión en un movimiento que luego será bautizado como la “reacción antipositivista” y se veía favorecido por la inmigración de ideas europeas, sostenidas por Krueger, quien hacía hincapié en los aspectos no experimentales de Wundt. También Ortega y Gasset que visitó a la Argentina en 1916, y que sería bien recibido por los estudiantes de filosofía, aunque no tan bien por parte de Bermann. Ortega en aquel encuentro sería terminante en su crítica al positivismo, trabando fuerzas con José Ingenieros.

Ahora bien, en Bermann esta nueva corriente que venía a criticar al positivismo tendría una particular recepción, dado que, si bien él mismo tenía reservas ante el positivismo más estricto, no se vio inspirado por el vitalismo español. En verdad Bermann se distancia del vitalismo de Eugenio D’Ors al caracterizarlo como “un original periodista de la filosofía” (Campomar, M. 2003) y de Ortega y Gasset en quien reconoce a un “degenerado erótico” (Campomar. 2003). Bermann realiza algunas críticas a Ingenieros, en particular al determinismo somático, pero finalmente se queda con el determinismo social del último período de su referente intelectual. De este modo, aferrado a la época, Bermann, plantearía que “Ingenieros proviene en parte del positivismo, pero no encaja en la escuela” (Bermann, 1926a, 50). Sin embargo, el positivismo se veía amenazado por las particulares circunstancias sociales y políticas que ponían en cuestión a la función de la ciencia y a sus promesas de progreso. Ingenieros había “innovado los estudios filosóficos elevando el positivismo con fines médicos y conceptos militantes. La cuestión social obrera, sobre todo la revolución Rusa le forzó a sistematizar los conceptos básicos de una filosofía positivista hacia la acción izquierdista” (Campomar, 2003, 233). De este modo planteaba una moral progresista, en términos políticos, basada en los axiomas de las ciencias positivas, en particular a partir de las teorías evolucionistas de Spencer. Y en este sentido, sostenía el juvenilismo y un planteo de cambio que coincidía con Ortega, dirá Campomar “Cada uno a su manera era reformista” (Campomar, 2003, 201). La Reforma daría cuenta de estas dos orientaciones unidas en la crítica al monopolio eclesiástico posibilitado por la ley Avellaneda en la universidad de Córdoba.:

“En el 18, la masa estudiantil tenia poca diferenciación. Sin enojosas y agobiantes polémicas doctrinarias, actuó con singular unanimidad. Dos fuerzas, sin embargo, trabajaban en su entraña (…) una activa burguesía menor,(…)se nutrió, preferentemente de Ortega y Gasset, que visitara el país en 1916; adhirió al idealismo que predicaba Alejandro Korn en la Universidad de Bs. As.; aplaudió a Ricardo Rojas en su restauración nacionalista y predico el neokantismo a todo estruendo. (…) La izquierda proclamo un criterio materialista, tardíamente expuesto en sistema.” (Bagú, 1937, 204).

De esta manera Bermann sostenía en el centro de su formación las exigencias del positivismo que luego harán eclosión en contra del psicoanálisis. Bermann toma las discusiones sobre la Locura Moral, como etiología de la criminalidad, y hablaría muchas veces desde el mismo marco de intelección de Alejandro Korn, mezclando el degeneracionismo y la etiología fisiológica con planteamientos explicativos, que en el marco de la Higiene Mental, sostienen una lectura histórica para explicar lo psicológico a partir de condiciones económico políticas y sociales al modo de una investigación clínica, incluso Bermann establece un parangón del materialismo histórico con el método patológico clínico. Esto era una forma de sostener las exigencias del positivismo, el experimentalismo y la observación, a partir de las ideas de Marx. Punto de partida que formaría el núcleo de su experiencia, a partir de éste prisma de aspectos sociales que le permitían leer la historización de la criminalidad y del padecimiento mental en marco de las condiciones culturales y económicas de una sociedad. Tras la lectura de los trabajos de Freud, sería entendida como el evento traumático que sostiene desde la primitiva teoría sobre la histeria de Freud y Breuer.

En 1916, se encontraría conmocionado, tanto como el positivismo de la época, por el cuestionamiento de los postulados que sostenían los representantes de toda una generación. Desde allí, Bermann sostenía un núcleo somático, e incorporaba la etiología social, haciendo, además, una propuesta de corte Reformista: la educación no en términos de control social sino como una posibilidad de emancipación para la participación política. En 1920 podremos ver las características de esta propuesta, en su libro El determinismo en la Ciencia y en la Vida, que tal como lo presenta en la introducción, fue fruto de aquellos conflictos del 16, en el seno de la cátedra de Metafísica de Rodolfo Rivarola.

Así es que Bermann, habiendo heredado ese núcleo positivista de la década del 80, se hacía cargo de las críticas que Ortega arrojaba a Ingenieros. De acuerdo a lo que menciona Campomar:

“Como anticiparía Lafinur no estarían los argentinos, sobre todo los discípulos de Ingenieros, dispuestos a ver suplantada su filosofía experimentalista, sus apetencias psicoanalíticas o su estilo de vida utilitarista por una vaporosa propuesta vitalista” (Campomar, 2003, 207).

Postura que se hace presente cuando Bermann evoca a dos de las personalidades que marcaron su formación: “Mencionaré sólo a Korn e Ingenieros, que fueron de los que más inquietaron a nuestra generación.” (Bermann, 1926a, 43).

 

El año de la reforma universitaria

El movimiento de la reforma fue un complejo reflejo social, una manifestación de las nuevas necesidades de la época. El sistema educativo se convertía ahora en un modo de canalizar la multiplicidad cultural hacia los intereses del Estado. Al mismo tiempo que producía agentes politizados ávidos de participación política, pues el Estado Nación daba amplias libertades sociales, a trueque de una escasa participación política. En este sentido, el sistema educativo, como una de las primeras referencias directas de los efectos de un Estado, se convirtió en un pliegue que reproducía concentradamente los fenómenos que se daban en la sociedad. La Reforma Universitaria, en este sentido, clamaba por la modificación del sistema universitario a partir de la participación democrática.

En Córdoba se venían planteando, movimientos poco azarosos, “En efecto, ya desde 1916 existía la "Asociación Córdoba Libre", constituida por Deodoro Roca, Saúl A. Taborda, Arturo Capdevila, J.Z. Agüero Vera, Octavio Pinto, Arturo Orgaz y Enrique Martínez Paz, entre otros,” (Ferrero, 1999, 14) que promovía el reclamo por una universidad abierta a la modernización. El encuentro de los estudiantes con el proletariado se dio con naturalidad, y tras la supresión del internado en el hospital universitario se provoca la declaración de la huelga. Se daba ignición a una fuerza alimentada con los semblantes de José Ingenieros, Ricardo Rojas, Manuel Ugarte y Alfredo Palacio. Movimiento inflamado por las lecturas del Ariel de Enrique Rodó o la obra del primer Leopoldo Lugones así como también por Ortega. De este modo, orientados por el socialismo romántico, antiimperialista y juvenilista se envistió a la mole institucional, abrasados por las esperanzas que gestaban los movimientos bolcheviques en Rusia.

Bermann se encontraba en Buenos Aires, llevaba a cabo tareas como interno en el Hospital Militar de Bs. As. (1917/1918) y como Mayor interno en el Hospital Cosme Argerich (1918), cuando se desataron los tempestuosos eventos. También se desempeñaba como médico agregado a la Sala de Observación de Alienados Hospicio de Las Mercedes, con el Profesor José T. Borda (1919/20) y como practicante con el Profesor Amable Jones (l9l7/18). Así, en el ajetreo del 18, vinculado al movimiento reformista, asume la Presidencia de la Federación Universitaria de Bs. Aires (1918) y es miembro Fundador de la Federación Universitaria Argentina a la vez que es delegado de la Federación Universitaria de Córdoba (1918) “formada (7 de septiembre) redactando sus estatutos un núcleo integrado por Arturo Capdevila, Rafael Bonet, José Benjamín Barros, Julio H. Brandan, Carlos Piris Aréchaga y Carlos Julio Garzón.”(Bischoff, 1977, 66). Mientras tanto continuaba sus estudios en filosofía, de hecho, era en ese momento presidente (desde 1916) del centro de estudiantes. Por cuanto no había participado de esos primeros episodios que darían gesta a la Reforma Universitaria. Pero al llegar la noticia al puerto, Bermann viaja a Córdoba y es quien “pone en contacto a los estudiantes cordobeses con José Ingenieros, con Alejandro Korn y con Telémaco Sussini, todos ellos “padres intelectuales de la generación reformista” (Martin y Daga, 1998, 66). Juan Filloy recuerda que la gente de Buenos Aires había arribado al corazón de la revuelta cuando “la revolución ya estaba bien ganada” pero reconoce también lo importante que fue este desembarco para la lucha política posterior por legitimar el pedido de los estudiantes ante el flamante presidente Yrigoyen.

Estos eventos dejaron una profunda huella en el ánimo de Gregorio y lo estimularían a instalarse en la docta poco tiempo después de casarse con Leonilda Barrancos. En 1922 gana la suplencia de la Cátedra de Toxicomanía y medicina Legal siete años después, en 1928, era ya profesor titular, cargo en el que dura hasta 1936.

 

Higiene Mental y resistencia

Un año después del evento Reformista, regresa a la facultad de medicina y comienza a desempeñarse como Médico agregado a las salas 5 y 6 del Hospital Durand (Servicio del Prof. Castex) en una práctica que abarcaría los años 1919/20. Mientras, desde su puesto en el Hospital de las Mercedes investigaba estadísticamente a la Parálisis General Progresiva, colaborando con el Profesor Borda. Así mismo, forma parte de la Sociedad de Psiquiatría, Neurología y Medicina Legal de Buenos Aires, en calidad de Miembro (1919). Ese mismo año, asume la presidencia de la Federación de Asociaciones Culturales de la República Argentina (1919) y comienza a publicar artículos en la prestigiosa Revista de Criminología, Psiquiatría y Medicina Legal.

En 1920, publica su tesis de doctorado (Bermann, 1920) en la que se avoca a dilucidar los problemas que plantea el determinismo, es en donde por primera vez menciona al psicoanálisis. Se integra, como médico Asistente, a la consulta del Servicio de Enfermedades Nerviosas del Hospital Ramos Mejía (Cátedra del Prof. Estévez) con el Prof. Rómulo H. Chiappori (1920/21). El año siguiente, ingresa como Profesor suplente por concurso de Medicina Legal y Toxicología (1921) y luego como invitado por la Facultad de Medicina, asume la titularidad en la que se sostiene desde este año hasta 1927. Se involucra en la dirección de la Biblioteca Mayor de la Universidad de Córdoba, trabaja como director interino ad honorem de la Revista de la Universidad (1921/23) y se inscribe en el Círculo Médico de Córdoba (1921).

En 1923 Bermann es exonerado de la Dirección de la Biblioteca Mayor de la Universidad por manifestar públicamente su solidaridad a la Federación Universitaria. Quién lo exonera de su cargo en la Biblioteca, es De la Torre, habiendo sido apoyado por la Reforma es sancionado por la F.U.C. como traidor (Ferrero: 1999:29). Por el mismo motivo sufre la defraudación de la Cátedra de Filosofía General en la Facultad de Derecho, ámbito que Deodoro Roca había renovado desde 1920 como fruto de la Reforma (Sanguinetti, 2003). En respuesta dicta un Curso de “Filosofía General” en la Universidad de Córdoba, a solicitud de los estudiantes de Derecho (1923), en donde se habla sobre la intervención a la universidad cordobesa. Debemos tener en cuenta que este año es bastante fuerte por la contrarreforma, el año siguiente estaría comprometido en actividades reformistas, en función de la intervención universitaria.

En 1925 comienza a desempeñarse como Médico agregado a las Salas de la cátedra en el Hospital de niños de Córdoba, con el Prof. Juan Orrico, para Neuropsiquiatría infantil, tarea que desempeña hasta 1936, año en el que dirige la legendaria revista “Psicoterapia”. Por ese tiempo terminaba su adscripción para optar a la Suplencia de Clínica Neurológica. Un año mas tarde, publicaba su obra “Toxicomanías”(1926b), texto que permanece en la biblioteca de Sigmund Freud, sin poder dejar escapar de su pluma una obra estructurada en la deuda con su maestro José Ingenieros(Bermann, 1926a). Mientras, asumía la titularidad de la cátedra de Medicina Legal y Toxicología, que desempeñó de 1928 a 1936. Cárcano, antiguo radical gobernador de la provincia de Córdoba, le encarga a Bermann el estudio de los menores desamparados y delincuentes de la Provincia y sería incluido como Miembro de la Comisión designada por el Poder Ejecutivo de la Provincia de Córdoba para organizar el Instituto de Criminología. Los resultados de su trabajo de investigación sobre los menores delincuentes de Córdoba, tomaron la forma de dos tomos. En el primer tomo se puede ver como los conceptos del psicoanálisis comienzan a tomar forma más definida, al incluir el artículo sobre la Locura Moral (Bermann, 1929). Trabajo que tuvo una difusión importante en el medio médico, gozando de una segunda edición en 1934.

En el año 29, se le confiere una representación por el Museo Social Argentino de la Universidad de Buenos Aires para el estudio en Europa de los problemas relativos a la infancia desvalida y delincuente, por cuanto emprende el viaje de estudio por clínicas y laboratorios de Europa (Alemania, Austria, Francia, Italia, España, Portugal) de diciembre de 1929 a mayo de 1930. En este viaje Bermann se pone en contacto con Sigmund Freud (Ferrari, 2010, Scholten y Ferrari 2018). Además, publica varios artículos y da algunas conferencias en Europa [ver Nota de autor 3] donde visita las Clínicas de Potzl (Viena), Bonhofer y F. H. Levy (Berlín) y Claude (París). A su regreso, padece, como el resto de los argentinos, la álgida situación social, económica y política que se desbordaría en el golpe de Uriburu.

Hasta entonces Bermann había militado en las filas del socialismo, manteniendo contacto con Nicolás Repetto, J. B, Justo y otros líderes socialistas. La dictadura Uriburista hizo caer los más importantes logros de la Reforma por la que tanto se había luchado. Si bien en la universidad, el plan “Sagarna” se concretaba desde la contrarreforma, Benjamín Barros, asume el Rectorado de la Universidad alentado por los estudiantes. El bastión universitario no aguantaría por mucho tiempo y en Julio de 1931, fue tomado por la fuerza, tras lo que Barros renunciaba para que asumiera Deheza. Se restringió nuevamente la participación en la universidad, y Jorge Orgaz y Gregorio Bermann, fueron expulsados de sus cargos docentes. (Sanguinetti, 2003, 66)

Desplazado de la universidad y aprovechando la fundación del C.L.E.S. (Centro Libre de Estudios Superiores), que funcionaba como Universidad paralela, Bermann, junto a otros profesionales como Jorge Thenón y Pichon Riviere, comienza a dictar algunas clases y cursos relacionados al psicoanálisis. El C.L.E.S. había sido fundado por Aníbal Ponce y estaba integrado, además, por Alejandro Korn, Narciso Laclau, Roberto Giusti y Luís Reissing. Todas estas figuras estaban cercanas al socialismo. A partir del 30, comienza a practicar como médico agregado del Hospital de Alienadas de Córdoba hasta el 33’ y forma parte de la ya mítica Sociedad de Psicología de Buenos Aires. Las temáticas predominantes en las publicaciones de estos años gravitan en torno a la infancia y la criminalidad. En 1931, es candidato a rector por la Federación Universitaria y tendría una polémica y duelo con Benito Nazar Anchorena, interventor en la Universidad de Bs. As. En 1932, publica un artículo novedoso en el cual analiza desde el psicoanálisis un caso clínico de un enfermo psicótico (Bermann, 1932). En el texto en el que oficia como perito médico, presenta una visión del psicoanálisis ligado a una explicación psicogenética, en particular ligada a una perspectiva exogenista, en el cual la educación de los instintos era importante para la formación moral. Luego de que se normalice la dirección de la Universidad de Córdoba, es designado por el Rector de la Universidad de Córdoba para la inauguración oficial de los Cursos (1931). Tras el pequeño oasis, la fusta nacionalista ajusta nuevamente los cargos de la casa de estudios cordobesa, alejando a los profesores reformistas, entre ellos, Bermann y Jorge Orgaz, quienes serán partícipes de la Huelga Universitaria del 32.

En 1929, se había ya fundado la Liga Argentina de Higiene Mental, que tomaba el modelo estadounidense, dos años después es encargado por la Presidencia del Departamento Nacional de Higiene de la Nación, para el estudio de la organización de la asistencia psiquiátrica y de la Higiene Mental en la República. En el 32, funda y dirige el Instituto Neuropático de Córdoba, hasta 1956, así como también funda la Sociedad Patriótica del Pabellón V de la Penitenciaría Nacional (1932).

Luego de presentarse en los comicios por la gobernación de 1931, desde el partido socialista, siendo Deodoro Roca quien aspiraba a la intendencia, seria exonerado definitivamente de su cátedra por el Ministro De la Torre, por defender a Aníbal Ponce. A quien se lo acusaba de emitir recetas sin ser médico. Bermann, un hombre de sensible trazo político, percibía con preocupación las actividades del rincón europeo que tenía sus mímicas en Córdoba con la libre actuación de “la “legión Cívica” de inequívoco corte nacionalista, con reflejos de doctrinas que en Europa tenían sus máximos lideres en Hitler y Mussolini. Los partidarios llegaron hasta efectuar adiestramientos y desfiles en Parque Sarmiento y saludar al estilo hitleriano, en la finalización de una procesión de Corpus Christi, frente a la iglesia Catedral. (Bischoff, 1977 448). Sin embargo, esta filiación formal al Partido Socialista comienza a ser cuestionada. En unos pocos años, y tras la experiencia en la Guerra Civil Española, Bermann deja de lado el Socialismo y se inscribe como compañero de ruta del Partido Comunista.

 

Del Socialismo al Comunismo: las Brigadas Internacionales en el inicio de la travesía a la Guerra Civil Española.

La creación de las Brigadas Internacionales (BI) fue resistida y generaba muchas sospechas por parte del gobierno republicano por el hecho de estar vinculadas al Komintern y al comunismo. Largo Caballero siempre desconfió de esta organización y prefería que estuviesen vinculadas al mando español y no fuesen independientes, pero finalmente se fundan con una organización propia y autónoma (Cardona 1998, 71). Inmediatamente después de la creación de las Brigadas Internacionales (BI) por la Internacional Comunista (IC), en septiembre de 1936, Bermann envía un primer ofrecimiento al gobierno español, pero es rechazado. Las Brigadas Internacionales son aceptadas por el gobierno español en octubre, y para enero tras la mediación de Enrique Diez Canedo, en ese momento embajador de España en Buenos Aires, se habilita la presentación de la Misión Argentina (Montenegro 2002, 151).

El hecho de que Bermann se incluya desde una Misión Médica Argentina dentro del marco de las Brigadas Internacionales, es significativo en muchos aspectos. Uno de los más importantes es su filiación política al comunismo. Es señal del giro que se está produciendo de su inscripción al Partido Socialista al Comunista en un acercamiento asintótico que nunca cuajará en una afiliación formal. Si en las elecciones de noviembre de 1931, Gregorio Bermann, como hemos relatado, se presenta al cargo de gobernador y Deodoro Roca a intendente, cinco años después lo vemos iniciar una toma de distancia. Bermann acaba de separarse de su primera mujer, Leonilda Barrancos, y tras el desengaño amoroso, emprende el viaje a España –mientras que Leonilda emigra a Chile (D. Barrancos, entrevista personal 20/8/2015). Antes de viajar, entre noviembre y diciembre de 1936, había sido expulsado de su cátedra por defender a Aníbal Ponce, atacado por su cercanía al comunismo. Bermann publica en la Voz del Interior "Aníbal Ponce, delincuente y profesor indigno". En donde acusa a quienes tenían el poder obtenido mediante el golpe del 30 de un ataque injustificado a Ponce. En breve, Bermann es exonerado de su cátedra. El 18 de diciembre declara públicamente que no tiene nada que ver con el Comunismo y que es conocida su vinculación al Partido Socialista:

"Niega ser Comunista el Dr. Gregorio Bermann". Afirma en una carta abierta al Dr. De la Torre el 18 de diciembre de 1936: "Siendo conocida mi filiación socialista me reprocha usted que actuara junto a "comunistas notorios", incurriendo en la misma falta que el fascismo local echa en cara a los líderes de los partidos populares y del movimiento obrero a los doctores Alvear, de la torre y Repetto..." (Desde las Sacristías de San Ignacio se mueve la campaña reaccionaria" (Bermann, 1936, 18 de Diciembre) nota de periódico cordobés local desconocido)

Sin embargo, El 7 de febrero de 1937, Bermann le escribe a Haya de la Torre y le expresa su descontento del Partido Socialista, "Con un pie en el vapor" que lo llevará al corazón de uno de los conflictos bélicos más importantes del siglo XX:

En cuanto al Partido Socialista en otro momento tan vigoroso y dotado de autoridad moral, Ud. sabe en qué crisis se debate hoy, padecemos en muchos sectores de falta de coraje cívico, debido en gran parte a los años de abundancia y de paz de que hemos gozado. (…)

Le escribo, mi querido amigo con un pie ya sobre el vapor que me llevará a Europa. Estoy preparando lo necesario para formar un equipo médico de neuro-psiquiatría de guerra. [Ver Nota de Autor 4].

Luego de que se instala en Madrid, hacia el mes de abril, se destacan dos cartas [ver Nota de Autor 5] que denuncian los conflictos internos del Partido Socialista que terminaría por la creación del Nuevo Partido Socialista Obrero, replicando las escisiones presentes en el Partido Socialista Obrero Español. De este modo, el ingreso a la Guerra Civil Española, marca para Bermann un giro determinante en su vida intelectual y política.

En los primeros días de la guerra, Bermann edita y publica, junto a Pizarro Crespo, la conocida revista Psicoterapia (1936-1937), que forma parte ineludible de la historia del campo "Psi" en Argentina, muchos han destacado el lugar que el psicoanálisis (Vezzetti, 1996, Plotkin, 2003) y las ideas de Pavlov (García 2012, 2016) tuvieron en esa publicación.  El cuarto y último número de la revista muestra una constante en Bermann: el complejo entramado entre política y ciencia, ésta última, la más de las veces, al servicio de la primera.

En el primer número de la revista, Bermann traza un programa de renovación de la psiquiatría. Busca promocionar una psiquiatría que abreva en un variado y ecléctico abanico de personalidades de la reflexología, el psicoanálisis, la psicología y la psiquiatría.  En el mismo programa reconoce en Freud un referente ineludible de toda práctica psicoterápica y de hecho esta afirmación coincide con el período de su mayor compromiso con la teoría del vienés (Ferrari 2010). En el segundo número de "Psicoterapia", Bermann realiza una crítica a la psicoterapia nazi basada en las diferencias raciales postulada por el Dr. Goering, que Berman encuentra tiránica, chauvinista y excluyente. En breve publicará un número especial dedicado a la Republica Española, que se convierte en una expresión política clara desde el discurso de la ciencia. Por las páginas de la revista, pasaron autores de la más variada filiación política, desde Juan Ramón Beltrán a Honorio Delgado. Dentro de sus autores se encuentren los médicos psiquiatras españoles con los que ya estaba teniendo contacto: Gonzalo Lafora, Ángel Garma y quien presenta el primer texto, Emilio Mira y López que publica "Breviario de Higiene del Combatiente", que luego sería publicado con algunas modificaciones por la Inspección General de Sanidad Militar y la editorial Seix y Barral, en un breve libro de trinchera con el mismo título. Allí era claro que la voz y el saber médico psiquiátrico estaban al servicio de la lucha del miliciano.

En Setiembre de 1937, expone en Madrid “Dialéctica del Fascismo y su Psicopatología”, un año después lo presenta en la conferencia que dictara en la Agrupación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores de Buenos Aires. En ese texto, si bien critica a quienes intentan dar una interpretación psicopatológica psicoanalítica de hechos políticos, se permite interpretar desde la teoría de las masas de Freud el fenómeno del totalitarismo nacional socialista [ver Nota de Autor 6]. Hecho que no es fortuito, AIAPE se convertiría en uno de los principales órganos en contra del nazismo y el fascismo.

Según relata su hijo Claudio, Don Gregorio se vería afectado por un altercado de oscuros desencuentros en el que probablemente se acusaría al chofer que le fue asignado, de espía. Lo cual estrechaba, sobre Bermann, un halo de sospechas que desembocó en el abrupto regreso a la Argentina, parapetado en una imaginaria patología de riñones:

“Mi padre se tuvo que volver, comienzos del 38, (…) dado de baja, por el ministro español, y como pretexto era una enfermedad de riñones que tenía que tratarse afuera…” (Bermann, Claudio, 2005)

Así, Bermann se sustrae de la guerra civil española por medio de un salvoconducto propiciado probablemente por Vittorio Codevilla. Tomando distancia del Socialismo y comprometido con el partido comunista.

 

Los años del nacimiento de la Salud mental.

A partir 1941, Bermann publica textos relacionados a su experiencia en la guerra. Se puede apreciar en su libro “Las Neurosis en la guerra” (Bermann, 1941) el desencanto por el psicoanálisis, no obstante, continúa sosteniendo su adhesión a la teoría. Como siempre el psicoanálisis viene a formar parte de otras intervenciones que no son psicoanalíticas y que definen el eclecticismo de Bermann. Unos años después publica un libro en el que analiza política y psicológicamente a los movimientos juveniles, entre ellos hace un análisis retrospectivo de la Reforma Universitaria, Juventud de América (Bermann, 1946).

Bermann, siempre dispuesto a recorrer nuevos parajes para encontrar una nueva fuente de cambios, se embarca en un viaje, a mediados de los años 40, para recolectar las experiencias que se venían dando en Estados Unidos e Inglaterra. Mientras que en otros países como en Francia (con la llamada reforma del Sector) y la importante reforma en Italia realizada por Franco Basaglia también se daba un giro en la atención psiquiátrica. Apenas regresa de ese viaje, Bermann da unas cuantas conferencias y luego realiza otro viaje, a Francia, en pos de echar las bases para la Organización Mundial de la Salud (OMS). Bermann estaba sumamente interesado por las concepciones que se batían en esos países y en la nueva propuesta que surgía en los ámbitos internacionales de la OMS. En 1946 sería designado por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas como miembro de la Comisión Técnica Preparatoria para echar las bases de la Organización Sanitaria Mundial. Y por esas fechas tiene un breve encuentro con Jaques Lacan (Scholten y Ferrari 2018). En 1949 sería el año en que Bermann expresa sin reparos su descontento con el psicoanálisis y adhiere a las críticas que sancionan al psicoanálisis como burgués e idealista, esto lo haría a través del artículo “El psicoanálisis enjuiciado” (Bermann, 1960). Es a partir de este año que comienza una seguidilla de artículos que se oponen al psicoanálisis, algunos fueron publicados en su Revista Latinoamericana de psiquiatría, otras en Orientación Medica. En este marco se entabla una discusión con José Bleger, amigo de Gregorio que desde APA(Asociación Psicoanalítica Argentina) intentaba el cruce del psicoanálisis y la dialéctica materialista. Con el tiempo Bermann, reemplazó al psicoanálisis como vía de crecimiento, no solo por no ser potable a sus ideas políticas, sino porque a partir de la gesta de la institucionalización del psicoanálisis en la APA, aparecería un nuevo personaje en escena, el psicoanalista, que en definitiva estorbaba a las expectativas que tenía sobre la psiquiatría. Su distanciamiento respecto del psicoanálisis son parte de un alineamiento a las políticas del PC, y en particular de los psiquiatras que publican en la L'Évolution Psychiatrique.

En 1951, Bermann funda la Revista Latinoamericana de Psiquiatría, un nuevo emprendimiento para difundir su particular visión de la psiquiatría, en esa empresa, publicaría varios artículos, muchos de ellos relacionados con la psicoterapia y con la psiquiatría comparada. Este sería un medio altamente politizado del cual Honorio Delgado toma distancia por no acordar con los fines políticos de la publicación. En el 51, también estimula la fundación de la Asociación Psiquiátrica de América Latina, y da comienzo a las Jornadas y Congresos de psiquiatría que dieron origen a la Federación Argentina de Psiquiatras (FAP).

Bermann estaba sumamente interesado en difundir sus ideas Socio Psiquiátricas, pues lo concebía como un movimiento progresista que debía lidiar con el reciente personaje disciplinar que asediaba los espacios de la Salud Mental, el psicólogo, en especial de orientación psicoanalítica. Una perspectiva que se oponía a la psiquiatría social norteamericana y postulaba un mayor peso en lo “Socio” que en lo “Psiquiátrico” (Vezzetti, 2016). Embanderado en una psiquiatría de corte organicista y social y punzando en contra del psicoanálisis, adhiere a la obra de Sakel, que se convierte en un nuevo estandarte. Bermann toma a las técnicas de los Shocks insulínicos y los presenta como una argumentación en pos del materialismo y en contra del psicoanálisis. No siendo solo una referencia bibliográfica, estableció con Sakel una relación estrecha, como lo relata Claudio: “tal es así que estando en E.E.U.U., Sakel tuvo un infarto, y le pidió a mi padre que le atendiera los pacientes. Tenía una relación de confianza” (Bermann, C., comunicación personal, 2005).

Ya adentrados en la era post-peronista, en un marco de gobierno desarrollista y tecnocrático se hace eco a las necesidades de cambio de la psiquiatría. Este emprendimiento se llevaría a cabo a partir de los nuevos conceptos de Salud Mental que él mismo había ayudado a construir. De este modo, nacen una serie de instituciones en pos del cambio tan requerido por los psiquiatras, la CAASM (Comisión Argentina Asesora en Salud Mental) en esta comisión un grupo de psiquiatras psicoanalistas generarían las condiciones para la fundación de la de la FAP (Federación Argentina de Psiquiatras.) En el 57, el INSM (Instituto Nacional de Salud Mental), sumando además la aparición de Hospitales de día, Comunidades terapéuticas, intervenciones preventivas comunitarias y la inclusión de terapéuticas de base psicoanalítica. Todo este movimiento institucional estuvo alentado por las ideas de la Salud Mental, que proponían, no solo la profilaxis de la enfermedad mental y su mejor tratamiento, como lo hacía el movimiento de la Higiene Mental, sino que se proponía trabajar con la población sana (Plotkin 2003, 198). Bermann rechazaría, en el marco de estas nuevas tensiones institucionales, a las propuestas de una Salud Mental compartidas con el psicoanalista y con el psicólogo clínico que comenzaba a brotar de los incipientes institutos de psicología. Puesto que el psicólogo tenía vistas a insertarse en el campo psiquiátrico haciendo ejercicio de una formación en psicología clínica que los psiquiatras reclamaban.

Ya en los años 60, alineado a la nueva izquierda luego de la experiencia de Cuba, publica una compilación de sus trabajos en el libro “Nuestra Psiquiatría” (Bermann, 1960). En el 62 el instituto Neuropático, convoca a las primeras Jornadas de Psicoterapia, que se convierte en un importante evento en donde se exponen trabajos desde los más diversos marcos teóricos. En el 65, Bermann asume la presidencia de la Asociación de Psiquiatría de América Latina y publica “La crisis Argentina” (Bermann, 1965b) y “La salud mental y la asistencia psiquiátrica Argentina” (Bermann, 1965a), al año siguiente se edita una completa compilación de trabajos de Bermann en el libro “Problemas Psiquiátricos” (Bermann, 1965), y en el 70, tras haber viajado al país oriental, publica el libro La Salud Mental en china. Y un año antes de su muerte, se publica “La psicoterapia de la niñez a la senectud” (Bermann, 1971) compilación de los trabajos presentados en las segundas jornadas de psicoterapia. Un año después la vida de Bermann se agotaría, dejando una copiosa producción escrita como herencia a la psiquiatría argentina. Con el orgullo que le caracterizaba en vida, marcó a fuego los últimos pasos escribiendo su propio epitafio:

"Vivió enérgicamente, amó, fue amado; anduvo tras virtudes, bellezas, verdades, por los caminos del mundo... Murió contento, pues en dura brega se van imponiendo los ideales que fueron norte en su vida" (Carpintero y Vainer, 2005, 59)

 

Nota de autor

Practicante honorario de Vacuna del Instituto Jenner. (1912/13). Practicante del servicio de Otorrinolaringología del Prof. Segura (Hosp. San Roque, 1912/14); del Prof. Castex (1915-1917); del Prof. Palma (Hosp. Durand, 1917/19).

Profesor de Enseñanza Secundaria en Higiene y Fisiología. Diplomado por la Universidad de Buenos Aires (1917).

Sur une “prostituye née”. Trabajo leído en la sociedad de Medicina Legal de Paris, en abril de 1930. “annales de Medicine Legale de Criminologie et de Police Scientifique”; Die Psittakose- Epidemie un der Republik Argentinien. « Die Medinische Welt ». Nro 6 1930.

(Bermann, G. (1937, febrero, 7). [Carta a Haya de la Torre]. Correspondencia. Guerra Civil (Caja 34-35). Centro de Estudios Avanzados. Universidad Nacional de Córdoba. Archivo Gregorio Bermann).

S/N (1937, abril, 8). [Carta a Llopis, R.]. Correspondencia. Guerra Civil (Caja 34-35). Centro de Estudios Avanzados. Universidad Nacional de Córdoba. Archivo Gregorio Bermann. (denuncia al PS por ser blando); Capredoni (1937, abril, 8). [Carta a Lluch Roses]. Correspondencia. Guerra Civil (Caja 34-35). Centro de Estudios Avanzados. Universidad Nacional de Córdoba. Archivo Gregorio Bermann. (situación del PS)

“Pueden aprovecharse, sin embargo, algunas de las enseñanzas del psicoanálisis para explicar ciertos aspectos de la relación del caudillo con la masa. Para algunos, el caudillo, es el padre. (…) Muchos se identifican con su ídolo, lo idolatran, lo siguen hasta entregar su vida. Es su Yo ideal. Los sinceros componentes de la masa fascista están unidos por el culto al caudillo, en él colocan su ideal del Yo.” (Bermann: 1966:168-169)

 

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2da Edición - Agosto 2019
 
 
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