ISSN 2618-5628
 
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Adicciones, Autoestima, Embarazo    
     

 
Consumo de sustancias psicoactivas y nivel de autoestima en embarazadas que asisten a un Hospital Interzonal de Agudos
 
Alter, Alejandro
Hospital Héroes de Malvinas
 

 

Introducción

En Argentina en 2017 se registraron 704604 nacidos vivos, de los cuales, 260885 (37%) fueron hijos de madres de entre 15 y 24 años (Dirección de Estadísticas e Información de Salud, 2017).

Entre los jóvenes de 18 a 24 años se observa la menor percepción de riesgo acerca del consumo experimental u ocasional de cocaína, en fumar tabaco o marihuana y en tomar bebidas alcohólicas de manera frecuente (Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas, 2017). La cocaína junto con la marihuana, se encuentran entre las tasas más altas de consumo en los sujetos de 18 a 24 años (Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas, 2017). En relación al consumo de alcohol, el estudio realizado en la Ciudad de Santa Fe por el CONICET, evidencia que, de 614 embarazadas, 75,2% había consumido durante la gestación y solo 30,6% realizó un cambio en el consumo durante el último año; 55,6% disminuyó y 41,8% dejó de beber (López, Arán Filippetti y Cremonte, 2015).

Un aspecto fundamental a contemplar en el embarazo adolescente es el desarrollo psicosocial, que además de regular la autoestima, incide en las necesidades emocionales satisfechas como facilitador en la construcción de una identidad propia. Se ha demostrado que los embarazos adolescentes son, en gran parte, producto de una autoestima baja, siendo un agente fundamental y originario de la inseguridad, el temor al rechazo, las bajas aspiraciones de vida o un déficit en el nivel de control de las emociones (Ceballos Ospino, Camargo Goenaga, Jiménez Sánchez y Requena Mendoza, 2011, Organización Mundial de la Salud, 2015, Cancino y Hernández Valencia, 2015).

Teniendo en cuenta y considerando que las gestantes consumidoras de sustancias psicoactivas entrañan un factor de riesgo para la salud pública, con consecuencias físicas, psicológicas, familiares, sociales para la madre, el neonato y el infante (Londoño Restrepo y Aristizábal Echeverry, 2016), esta investigación se propuso evaluar la magnitud del consumo de riesgo de sustancias psicoactivas y nivel de autoestima en embarazadas adolescentes y jóvenes que asisten a un Hospital Interzonal de Agudos.

Los objetivos secundarios propuestos:

Describir las características sociodemográficas de las embarazadas adolescentes y jóvenes.

Examinar el modo de consumo de alcohol (CReA) de las embarazadas adolescentes y jóvenes.

Indagar el nivel de riesgo asociado con el consumo de tabaco, marihuana, cocaína y sustancias alcohólicas en embarazadas adolescentes y jóvenes.

Evaluar la autoestima personal mediante sentimientos de valía personal y de respeto así mismo y su asociación con el consumo de riesgo de sustancias psicoactivas en las embarazadas adolescentes y jóvenes.

 

Material y Método

Tipo de estudio y diseño.

La presente investigación se enmarcó en un diseño observacional, descriptivo, transversal entre diciembre de 2017 y diciembre 2018. La unidad de análisis fueron las embarazadas adolescentes tardías (15 a 19 años) y jóvenes (20 a 24 años) (Organización Panamericana de la Salud, 2007, 2010), que asistieron al Hospital Interzonal Agudo, durante el año 2018. Se excluyeron a embarazadas que no aceptaron participar en el estudio y no firmaron el consentimiento informado.

Para este estudio se seleccionó un muestreo no probabilístico por voluntario. La elección de los casos (embarazadas) no dependió de la probabilidad sino de la viabilidad para acceder a los mismos y que cumplieran con los criterios de inclusión establecidos previamente.

Bajo revisión de protocolo aprobado por Comité de Ética y asentimiento de la Institución, se procedió a la recolección de los datos en los consultorios de adolescente, Lactancia Materna, Neonatología, Sala de Internación y Obstetricia o Curso de Preparto. A las embarazadas que asistieron y cumplieran con los criterios de inclusión, se le explicaba, a cada una, los objetivos y los procedimientos a realizar; firmaban el consentimiento informado, y se registraba la información de cada variable a medir siguiendo los lineamientos de la Guía de Investigación en Salud Humana y los principios éticos para investigaciones médicas en seres humanos según la última declaración de Helsinki (The World Medical Association, 2017).

Definición operacional de las variables e instrumentos de valoración.

Características sociodemográficas: Se evaluó Características Personales (Edad, Nivel educativo, Situación Conyugal, Cobertura de salud) y Características Obstétricas (Asistencia Control prenatal, Edad gestacional, Gestas Previas, Embarazo Planeado, Fracaso método anticonceptivo) (Gutierrez Gomez, Pascacio Bautista y de la Cruz Palomo, 2002). Se utilizó la sección bloque individual presente en la Encuesta Nacional sobre Prevalencias de Consumo de Sustancias Psicoactivas (ENPreCoSP) (Instituto Nacional de Estadistica y Censos, 2011).

Consumo de riesgo de sustancias psicoactivas: Es un patrón de consumo de sustancias que releva el riesgo de sufrir consecuencias nocivas para el consumidor, con consecuencias de tipo físico, mental y sociales (United Nations, 2018). Se indagó, consumo a lo largo de la vida y últimos tres meses de tabaco, sustancias alcohólicas, cocaína y marihuana así como frecuencia de deseo de consumir, problemas por consumo, frecuencia que dejó de hacer lo que se esperaba por consumo, preocupación de amigo, familiar, intento de reducir o eliminar el consumo y sin logro y consumo por vía inyectada. Se aplicó la prueba de Detección de Consumo de Tabaco, Alcohol, y Sustancias (ASSIST V3.1) (Organización Mundial de la Salud, 2011); se describió la distribución porcentual de nivel de riesgo (riesgo bajo, moderado y alto) para cada sustancia, a lo largo de la vida y reciente.

Modo de consumo de alcohol (CReA): Por cuestionario de reconocimiento para identificar el riesgo y magnitud de consumo de riesgo problemático (Ministerio de Salud de la Nación, 2015).

Nivel de autoestima: grado de autoevaluación que el individuo hace y mantiene en forma persistente de sí mismo, juicio de valor que expresa en sus actitudes (Gutierrez Gomez, Pascacio Bautista, y de la Cruz Palomo, 2002) evaluada mediante escala de autoestima de Rosemberg para explorar la autoestima personal (entendida como los sentimientos de valía personal y de respeto a sí mismo). La escala consta de 10 ítems, frases de las que cinco están enunciadas de forma positiva y cinco de forma negativa. La puntuación total va de 10 (baja autoestima) a 40 (alta autoestima), puntuación más alta indica mayor autoestima (Rosenberg, 1989).

En la Tabla 1 {ver tabla 1} se detallan: Variable, Dimensión e Indicadores registrados.

Análisis de resultados: Se examinó los resultados por software SPSS versión 20.0 con estadística descriptiva, distribución de frecuencias, medidas de tendencia central y dispersión y las variables categóricas con proporción. Se evaluó ajuste a la normalidad por Kolmogorov-Smirnov y el vínculo entre autoestima y consumo de riesgo por Odds Ratio (OR) y prueba de chi cuadrado, con nivel de significación p < .05

 

Resultados

Se evaluaron 57 adolescentes embarazadas, excluyendo a una por no querer participar del proyecto, conformando así una muestra final de 56 embarazadas. La edad promedio fue 19,30±2,72 años. El 73,2% (n= 41) ya no asistía a establecimientos educativos. El nivel máximo de educación alcanzado fue el secundario, sin embargo, el 71,4% (n=40) expresó no haberlo finalizado. El 46,4% (n=26) no estaba asociado o carecía de un plan médico. El 69,6% estaba casada o con unión civil y el 30,4% soltera {ver tabla 2}.

El 42,9% (n= 24) manifestó tener gestas previas a la participación de la investigación (0,61±0,86 hijos). El 64,3% (n=36) de las embarazadas adolescentes refirió que su embarazo no fue planificado, y un 60,7% (n=34) no uso método anticonceptivo. De las que usaron (n=22) el 64% (n=14) manifestó que fracaso el método utilizado. La edad gestacional promedio que estaban cursando al momento del estudio fue 17,36±9,44 semanas.

Al indagar el consumo de sustancias psicoactivas por parte de la pareja en el hogar, de los 22 casos de adolescentes relevados por historia clínica, 33,9% refirieron que su pareja consumía alguna sustancia psicoactiva, predominando la marihuana (37%) y cocaína (26%).

Modo de consumo de alcohol

Al analizar el modo de consumo de alcohol en los últimos 12 meses, de las 54 embarazadas evaluadas, el 57% (n=31) presentó consumo de riesgo y problemático y un 42,6% sin consumo de riesgo. Se excluyeron a dos participantes por completar incorrectamente el cuestionario.

Experiencia de consumo de sustancias psicoactivas

Al valorar el consumo de riesgo de las sustancias psicoactivas, se observó que el consumo de tabaco (cigarrillos, cigarrillos habanos, tabaco de mascar, pipa) fue el que presentó mayor riesgo con un 55,4% (n=30) (riesgo alto y moderado) y una media de 8,5±9,5 puntos, seguido del consumo de sustancias alcohólicas (cerveza, vino, licores, entre otros) con un 30,4% (n=17) de riesgo alto y moderado y un promedio de 8,67±7,30 puntos. Respecto al consumo de cannabis se obtuvo un promedio de 2,03±4,65 puntos y de cocaína 0,37±1,52 puntos representando un 14,3% y 3,6% de riesgo de consumo respectivamente {ver tabla 3}.

En los últimos tres meses, el 14,3% (n=8) y 12,5% (n=7) de las embarazadas manifestaron tener a diario un fuerte deseo o ansias de consumir tabaco y sustancias alcohólicas respectivamente, y dos embarazadas cada semana o cada mes. Ninguna embarazada tuvo deseo de consumir cocaína.

Autoestima

Al evaluar el nivel de autoestima se observó que la mayoría de las embarazadas presentaba una autoestima media 44,6% (n=25), 33,7% autoestima elevada y un 19,6% (n=11), presentaba problemas significativos de autoestima (autoestima baja). La puntuación global promedio obtenida fue 28,53±3,92 siendo la media de los ítems positivos de 15,35±2,56 puntos y para los ítems negativos13,17±2,32 puntos {ver tabla 4}.

Prevalencia de consumo de sustancia psicoactiva según nivel de autoestima

Si bien las mujeres con autoestima baja tuvieron dos veces más probabilidad de presentar consumo problemático o de riesgo con alcohol por cuestionario CReA, la asociación no fue estadísticamente significativa OR 2,3; X2 (2) =3.39, p= .75.

Las embarazadas con autoestima media presentaron un riesgo alto y moderado en su consumo (28%) seguido de embarazadas con autoestima baja (27%) con consumo de riesgo moderado, sin asociación significativa X2 (4) =5.4, p=.244.

Se observó que las mujeres con autoestima baja mostraron 15 veces más probabilidades de presentar consumo de riesgo alto de tabaco, con asociación estadísticamente significativa OR 15,3; X2 (4) =9.59, p< .048.

Si bien las mujeres con autoestima baja mostraron casi tres veces más probabilidad de presentar consumo de riesgo moderado o alto de cannabis la asociación no fue estadísticamente significativa OR 2,9; X2 (4) =5.9, p=.203.

La prevalencia de consumo de cocaína fue bajo, dos de cada 56 embarazadas adolescentes y jóvenes con autoestima media y elevada presentaron un consumo de riesgo moderado sin asociación significativa X2 (4) =5.39, p=.764.

 

Discusión

La presente investigación evidencio que las embarazadas adolescentes presentaron mayor riesgo en el consumo de tabaco y sustancias alcohólicas con superioridad en embarazadas con autoestima media y baja, al igual que en el consumo de cannabis siendo mayor el riesgo de consumo en las adolescentes embarazadas con un nivel de autoestima bajo. El consumo de riesgo de cocaína fue bajo.

Los embarazos en adolescentes están aumentando y se relacionan con factores biológicos, sociales y personales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que para lograr reducir la mortalidad materna y asegurar el estado óptimo de salud neonatal e infantil se necesita autonomía, empoderamiento, educación, acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva, y la exclusión de barreras sociales a los que se exponen las mujeres (Organización Mundial de la Salud, 2015). En este contexto, las gestantes consumidoras de sustancias psicoactivas entrañan un factor de riesgo para la salud pública, con consecuencias físicas, psicológicas, familiares, sociales para la madre, el neonato y el infante ( Londoño Restrepo y Aristizábal Echeverry, 2016).

Latinoamérica reporta en las gestantes un consumo de alcohol del 44%, cigarrillo 51.8%, anfetaminas 8.3%, cocaína 2.5% y marihuana 2% (Londoño Restrepo & Aristizábal Echeverry, 2016). Según SEDRONAR la cocaína junto con la marihuana, se encuentran entre las tasas más altas de consumo en los sujetos de 18 a 24 años (Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas, 2017).

Estudios evidencian elevada prevalencia de consumo de tabaco (84%) y consumo de alcohol (47%) tanto en la madre como en su recién nacido (Villarreala y Réa, 2013). Comparando los resultados con la presente investigación las prevalencias demostradas coinciden en relación al consumo de tabaco y sustancias alcohólicas por parte de las embarazadas adolescentes, mientras que la prevalencia en el consumo de cocaína en los últimos tres meses.

Una revisión sistemática reciente (2019), refiere que los efectos asociados con el consumo de marihuana en el embarazo no son concluyentes, aunque hay creciente evidencia de su asociación con alteraciones en el nacimiento, como bajo peso al nacer y daños en el neurodesarrollo que impactan en el niño y se mantienen en la infancia tardía y la adolescencia (Pascale y Laborde, 2019).

 En la actualidad la información sobre prevalencia de consumo de cannabis en mujeres durante el embarazo es limitada, en especial en adolescente. Parte de esta situación condice en que la identificación del consumo de marihuana durante el embarazo puede tener un subregistro que se ha asociado a la ausencia de pautas específicas de actuación al equipo de salud y a la negación del consumo de la madre por temor a ser culpabilizada. En entornos de consumo ilegal se presenta además el temor a perder la tenencia de los hijos (Pascale y Laborde, 2019).

En la presente investigación, el consumo de cannabis obtuvo un promedio de 2,03±4,65 puntos de la escala ASSIST V3.1 representando un 14,3% de la muestra, dicha prevalencia fue mayor a los resultados referido por Villarreala y Rea (2013).

En Argentina, el Ministerio de Salud de la Nación plantea que las adicciones y los consumos problemáticos no se encuentran incluidos adecuada­mente en el campo de la “Salud/Salud Mental” (Ministerio de Salud de la Nación, 2015). En gestantes, un estudio realizado en la Ciudad de Santa Fe en 614 embarazadas, refiere que 75,2% consume al menos un trago (unidad estándar) de alcohol durante la gestación y 83,3% lo hace durante el último año (López, Arán Filippetti y Cremonte, 2015). En la presente investigación si bien más de la mitad presentó un consumo de hasta dos unidades de alcohol, en relación a lo observado por López y col. la prevalencia fue menor. En Santa Fe el 15,1% de las embarazadas reconoce haber tenido al menos un evento de consumo excesivo episódico (3 tragos o más) durante la gestación (López, Arán Filippetti, & Cremonte, 2015), mientras que en la presente investigación en los últimos 12 meses, la prevalencia fue mayor evidenciando que más de la mitad de las embarazadas adolescentes evaluadas, presentó consumo de riesgo y problemático con un consumo mensual o más seguido. Según López y col. (2015) solo 30,6% de las mujeres embarazadas manifiesta haber hecho algún cambio en el consumo durante el último año; de ellas, 55,6% disminuye el consumo y 41,8% deja de beber. La proporción de embarazadas adolescentes que intentó alguna vez reducir o eliminar el consumo de sustancias alcohólicas en la presente investigación fue menor en los últimos tres meses desde al momento de realización de la encuesta. Se destaca que los intentos resultaron sin éxito expresando una elevada proporción de embarazadas que no pudieron cumplir con algunas de sus responsabilidades en la vida cotidiana.

En este contexto, debe decirse también, que el hecho de aumentar sensiblemente el uso de cualquier tipo de sustancias, obedece en mucho a la pertenencia a una sociedad de consumo, donde se pide incurrir en cualquier tipo de los mismos, sin atenerse a control o límite alguno. En la presente investigación, de los 22 casos de adolescentes relevados por historia clínica, 19 refirieron que su pareja consumía alguna sustancia psicoactiva, predominando la marihuana y cocaína.

En este punto resulta fundamental contemplar en el embarazo adolescente el desarrollo psicosocial, como facilitador en la construcción de una identidad propia, además de regular internamente la autoestima, asociado a las necesidades emocionales satisfechas. Ceballos y colaboradores (2011) citado por Cancino y Hernández Valencia (2015) refieren que las adolescentes que presentan carencias afectivas intentarían sentirse valoradas a través de la maternidad. Se ha demostrado que los embarazos adolescentes son, en gran parte, producto de una autoestima baja, comprobado como agente fundamental y originario de la inseguridad, el temor al rechazo, las bajas aspiraciones de vida o un déficit en el nivel de control de las emociones (Cancino & Hernández Valencia, 2015).

Estudios realizados en embarazadas adolescentes colombianas evidencian prevalencias de autoestima baja entre 31,82% y 23,2% (Ceballos Ospinoet al., 2011) (Ulloque-Caamaño, Monterrosa-Castro y Arteta-Acosta, 2015) mientras que en México la autoestima alta prevalece en 46% de las embarazadas disminuyendo a 9,1% en Colombia (Ceballos Ospino, Camargo Goenaga, Jiménez Sánchez y Requena Mendoza, 2011). En la presente investigación la prevalencia de autoestima baja y alta fue menor a lo referido en Colombia y México.

El tamaño de la muestra fue una limitación en la presente investigación, así como las propias de los estudios transversales. No se tuvieron en cuenta algunas variables como feminismo, espiritualidad, y magnitud de apoyo familiar. Se recomienda a futuras investigaciones indagar complementariamente contextos socioambientales como factores de confusión, tales como malnutrición, presencia de enfermedades infecciosas, comorbilidad psiquiátrica y la violencia de género. Como fortalezas radica el acercamiento a medir variables e indicadores difíciles de evaluar siendo el primer estudio que describe en conjunto el consumo de sustancias psicoactivas y nivel de autoestima en una población vulnerable como la adolescencia. Se considera que los resultados descriptos con anterioridad servirán como puntapié para futuras investigación.

La tercera edición del Informe sobre el Consumo de Drogas en las Américas (2019), sostiene que, para reducir las consecuencias del problema de las sustancias psicoactivas, especialmente en nuestras poblaciones más vulnerables, como son las adolescentes y en especial en situación de embarazo, los países deben adoptar políticas que tengan en cuenta la perspectiva de género y se basen en un enfoque de salud pública centrado en el bienestar de la persona y el respeto por los derechos humanos (Observatorio Interamericano sobre Drogas (OID), 2019).

Es indispensable que las adolescentes tengan proyectos de vida y realicen actividades diarias que eleven su autoestima. El embarazo en la adolescencia debe ser prevenido. Se recomienda introducir o reforzar programas de educación sexual a fin de fortalecer autoestima y resiliencia de las embarazadas adolescentes.

 

Conclusión

La presente investigación evidencio que más de la mitad de las embarazadas evaluadas no había planificado el embarazo. Se observó mayor riesgo en el consumo de tabaco y sustancias alcohólicas con mayor probabilidad de consumo de riesgo significativo en aquellas con autoestima media y baja, al igual que en el consumo de cannabis siendo más probable el riesgo de consumo en las adolescentes con un nivel de autoestima bajo, con consumo mensual. En relación al consumo de cocaína el nivel de riesgo fue bajo.

 

Referencias

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4ta Edición - Julio 2020
 
 
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